Lo más difícil para Affleck no fue el drama
Gavin O’Connor contó que lo que más le preocupaba era que Ben Affleck resultara creíble como entrenador, porque no tenía experiencia dirigiendo equipos de baloncesto.
Gavin O’Connor reveló que lo que realmente le preocupaba no era la intensidad emocional de su protagonista, sino convencer al público de que sabía dirigir un equipo. La solución: entrenamientos, observación de técnicos y partidos que no parecieran coreografiados.
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Jack Cunningham, antiguo talento del baloncesto escolar, encuentra una oportunidad de reconstruir su vida cuando acepta entrenar al equipo de su antiguo instituto. Un drama sobre el duelo y la recuperación que reúne a Ben Affleck con el director de El contable.
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Cómo se entrenó al reparto, qué ocurrió en las escenas más difíciles y cómo se rodó el baloncesto.
Gavin O’Connor contó que lo que más le preocupaba era que Ben Affleck resultara creíble como entrenador, porque no tenía experiencia dirigiendo equipos de baloncesto.
O’Connor contó a RTÉ que una interpretación emocional de Affleck resultó tan desbordante que optó por usar otra toma.
O’Connor precisó en una entrevista que el calendario total de rodaje fue de 35 días, un plazo muy ajustado para una película con tantos partidos.
El director rodó en la primera semana varias escenas de Jack solo en casa, antes de avanzar hacia el entrenamiento y los partidos.
El casting exigió que los candidatos fueran creíbles tanto en interpretación como jugando realmente al baloncesto.
O’Connor explicó que había jóvenes convincentes en la lectura del guion que demostraban en la cancha no dominar el deporte.
El director reunió a los finalistas en encuentros de práctica para comprobar cómo funcionaban como equipo.
Una parte importante del metraje se filmó en las instalaciones de Chaffey High School, en Ontario, California.
Además del gimnasio, el equipo utilizó una iglesia de la ciudad californiana como localización.
El barrio portuario de Los Ángeles aportó calles y entornos cotidianos al mundo de Jack Cunningham.
La zona de Long Beach completó las localizaciones del sur de California durante el rodaje de 2018.
Antes de llamarse The Way Back, la película circuló con el título de trabajo The Has-Been.
Durante la fase de desarrollo se empleó el título Torrance, antes de fijarse el nombre definitivo.
Affleck volvió a trabajar con O’Connor tras El contable (The Accountant, 2016).
Gavin O’Connor había dirigido Warrior, donde también utilizaba el deporte para hablar de vínculos familiares.
Miracle, de 2004, forma parte de la filmografía deportiva del director.
O’Connor explicaba que diseñaba los movimientos para poder rodarlos y después rompía la apariencia de coreografía.
El director definió el baloncesto como vehículo narrativo para explorar el duelo, la dependencia y la posibilidad de cambiar.
Según Associated Press, el actor animó a O’Connor a asumir la dirección de la película.
O’Connor relató que la preparación del filme se desarrolló mientras Affleck recibía tratamiento por problemas con el alcohol.
O’Connor explicó que hablaron de experiencias difíciles para abordar las escenas más íntimas sin convertirlas en espectáculo.
Michaela Watkins recordó que, en una escena en la cocina, Affleck apartó bruscamente una lata de cerveza en un gesto no anticipado.
Janina Gavankar contó que conversaron fuera de cámara sobre vivencias propias para dar autenticidad a sus personajes.
Eduard Grau explicó en su propia web que practicó baloncesto de joven antes de decidirse por la cinematografía.
Eduard Grau registra el uso de cámaras Alexa y ópticas K35 Zoom y Ad Astra Master Primes.
El compositor fue contratado en 2019 para crear la partitura del filme.
La película llegó a los cines estadounidenses el 6 de marzo de 2020, poco antes de los cierres vinculados a la pandemia.
Warner Bros. lanzó la cinta en formato digital el 24 de marzo de 2020 tras las alteraciones del mercado cinematográfico.
O’Connor sostuvo que la transformación de Jack, y no ganar un campeonato, es el eje dramático de la película.
No bastaba con saber interpretar: los jóvenes también debían jugar de forma convincente.
El director preparó las jugadas y después trabajó para que no parecieran ensayadas.
La entrega emocional de Affleck fue tan intensa en una escena que el director prefirió otra versión.
La producción utilizó instalaciones educativas reales del sur de California.
Gavin O’Connor conocía la capacidad dramática de Ben Affleck, pero le inquietaba verlo interpretar a un entrenador experto. Para resultar convincente, debía dirigir ejercicios, hablar con los jugadores y ocupar su espacio natural en la banda. El equipo observó entrenadores y trabajó con el joven reparto para simular partidos espontáneos. O’Connor diseñaba las acciones, pero luego trataba de desmontar su rigidez: que el deporte fuera creíble era imprescindible para que la historia de Jack funcionara.
Jack Cunningham no es Ben Affleck ni su historia reproduce literalmente su vida. Sin embargo, el actor y el director hablaron públicamente de cómo sus propias experiencias hicieron que determinadas escenas de dependencia, vergüenza y reparación fueran especialmente significativas. El resultado debe entenderse como ficción interpretada desde una sensibilidad personal, no como una biografía encubierta.
Otro drama deportivo y familiar dirigido por Gavin O’Connor.
Ver curiosidadesBaloncesto escolar, disciplina y decisiones más allá de la cancha.
Ver curiosidadesFicha basada en entrevistas a los cineastas e intérpretes y documentación de fotografía. Se separan los hechos de rodaje de los elementos de ficción. No se emplea IMDb.
Última revisión: 17 de octubre de 2026.