El piso de la película era la casa del director
Rodrigo Sorogoyen recibió a un entrevistador en su propia casa, donde había rodado buena parte de Stockholm. El espacio íntimo fue también una solución de producción.
Para levantar Stockholm, Sorogoyen convirtió su vivienda en localización; técnicos e intérpretes participaron en la financiación con el valor de su trabajo.
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Dos desconocidos se encuentran durante una noche en Madrid. A la mañana siguiente, la intimidad recién creada cambia de sentido. Esta película de Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña, protagonizada por Aura Garrido y Javier Pereira, salió adelante con una producción colectiva muy pequeña y una puesta en escena que transforma su tono a mitad del relato.
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Un rodaje colectivo y una historia que cambia con la luz de la mañana.
Rodrigo Sorogoyen recibió a un entrevistador en su propia casa, donde había rodado buena parte de Stockholm. El espacio íntimo fue también una solución de producción.
Los intérpretes y técnicos capitalizaron sus salarios: firmaron para aportar ese trabajo a la película a cambio de una participación futura en los ingresos.
Sorogoyen describió trece jornadas concentradas. En otras entrevistas lo redondeó a doce; la cifra de trece aparece también en las declaraciones de producción.
La campaña buscaba inicialmente 8.000 euros y acabó recaudando aproximadamente 13.000, según el director y el productor Borja Soler.
Sorogoyen recordó haber alcanzado el objetivo de la campaña en quince días, mucho antes del plazo de cuarenta días disponible.
La nota de prensa del Festival de Málaga cuenta a familiares, pequeños mecenas y miembros del equipo entre quienes hicieron posible la producción.
Sorogoyen habló de unos 65.000 a 70.000 euros de gasto directo; si se contaban los salarios aportados, estimó un coste de unos 215.000 a 220.000.
Sorogoyen e Isabel Peña escribían una historia sobre una noche y la mañana siguiente. Concluyeron que veinte minutos no bastaban para conocer a los personajes.
Los dos guionistas avanzaron el primer borrador durante pausas para comer y al acabar sus jornadas de televisión, según recordó Sorogoyen.
La improvisación sirvió en los ensayos para hallar expresiones y propuestas. Antes de filmar los largos planos, el diálogo quedó cerrado.
El director explicó que la duración de las tomas largas exigía fijar el guion: una improvisación de más habría descompensado los tiempos.
La noche se concibió cálida, con fondos borrosos; la mañana cambió a una luz blanca y una composición que hacía protagonista al piso.
Sorogoyen contó que mantuvieron deliberadamente la primera parte mucho más tiempo que en una estructura convencional para que el cambio de tono tuviera fuerza.
Según el director, ocultar nombres y antecedentes permitía que el espectador compartiera la incertidumbre de conocer a alguien en apenas un día.
Sorogoyen conocía al actor y dijo que el personaje fue concebido para él desde el guion. Había trabajado antes con Aura Garrido en televisión.
Sorogoyen y antiguos compañeros formaron una productora para realizar una película abordable por sus propios medios.
El Festival de Málaga reconoció a Sorogoyen, Aura Garrido y el guion coescrito con Isabel Peña antes del estreno comercial.
La Academia registró tres nominaciones para Stockholm en la edición de 2014 y el premio para Pereira.
Sorogoyen afirmó después que la película no había sido rentable en dinero, aunque sí había dado a conocer al equipo y abierto nuevas posibilidades.
Rodrigo Sorogoyen explicó la escritura, el cambio de luz y la utilización de su propia vivienda. Borja Soler detalló la financiación y el acuerdo de participación del equipo. El Festival de Málaga documentó el carácter colectivo del proyecto.
La primera mitad se acerca al romance: luz suave, tonos cálidos y figuras destacadas sobre un fondo desenfocado. En la segunda, el blanco del piso y un encuadre más abierto vuelven incómodo el mismo espacio. Sorogoyen y Peña querían que un encuentro aparentemente familiar cambiara de género ante los ojos del público. El salto visual estaba previsto desde el guion y se afinó con los actores durante los ensayos.
Stockholm nació con el propósito de hacer una película que sus autores pudieran financiar y rodar. La campaña en Verkami reunió unos 13.000 euros, mientras familiares y colaboradores aportaron más fondos. Técnicos e intérpretes capitalizaron sus sueldos mediante contratos y participación futura. El gasto directo rondó los 65.000 a 70.000 euros, según las distintas declaraciones del director; el valor estimado al incluir salarios superaba los 200.000. Parte del rodaje se hizo en la casa de Sorogoyen y se completó en unos trece días. Esa solución material se convirtió en una cualidad dramática: el piso termina dominando la segunda mitad de la historia.
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Leer curiosidades →Se priorizaron entrevistas directas al director y al productor, la nota del festival y el registro oficial de premios: Sorogoyen y Borja Soler explican financiación, reparto y diseño narrativo; Sorogoyen describe los ensayos, la luz y el origen como corto; Sorogoyen relata el rodaje en su casa y el coste del trabajo; Entrevista al director sobre recaudación y resultado económico; Festival de Málaga: nota de presentación del proyecto; Academia de Cine: nominaciones y Goya de Stockholm. Las cifras de presupuesto varían entre testimonios y distinguen gasto efectivo de salarios capitalizados. Última revisión: 25 de septiembre de 2026.