El final parece inventado, pero ocurrió
En la historia que inspiró el filme, presos suecos que ensayaban Esperando a Godot huyeron antes de la función exterior prevista en Gotemburgo. La representación tuvo que cancelarse.
En la historia real que inspiró El triunfo, un director montó teatro con internos de una cárcel sueca. Todo desembocó en una representación fuera de la prisión que tuvo que cancelarse cuando sus protagonistas huyeron. Y no es un giro inventado por los guionistas.
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Étienne es un actor con pocos proyectos que empieza a impartir teatro a presos. Sus alumnos descubren la obra de Samuel Beckett y se preparan para actuar ante un público exterior. Tras esta historia de confianza y segundas oportunidades hay un sorprendente episodio real de los años ochenta.
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La historia de Jan Jönson, el rodaje en una prisión auténtica y el teatro dentro del cine.
En la historia que inspiró el filme, presos suecos que ensayaban Esperando a Godot huyeron antes de la función exterior prevista en Gotemburgo. La representación tuvo que cancelarse.
Jönson era un intérprete y director teatral sueco que empezó a trabajar con reclusos en los años ochenta.
El montaje original se basaba en Esperando a Godot; no es una invención añadida al guion francés.
Jönson recordaba largos ensayos con los internos hasta encontrar el ritmo y los silencios de la pieza.
Jönson contó que un preso que inicialmente lo había insultado terminó ofreciéndole una rosa y pidiéndole que regresara a enseñar teatro.
En su relato, el director explicó que tuvo que reducir gradualmente el grupo para formar un reparto de cinco intérpretes.
Según Jönson, fueron los propios internos quienes propusieron que quienes quedaran fuera del reparto ayudaran con la técnica.
Jönson recordó que al principio no disponían de los derechos necesarios para representar toda la obra de Beckett.
El dramaturgo conoció el proyecto y se encontró con el director en París, según el testimonio del propio Jönson.
Courcol recuerda que Jönson también montó después Esperando a Godot en la prisión estadounidense de San Quentin.
El productor Marc Bordure mostró a Emmanuel Courcol un documental sobre el proyecto teatral sueco.
Courcol contó que al principio no encontraba la forma de adaptar la historia y que retomó el proyecto en 2016.
El director trasladó la acción a una prisión francesa contemporánea porque el sistema sueco de los años ochenta era muy distinto.
Durante el desarrollo, Courcol se planteó usar canciones, danza e incluso otro tipo de reparto antes de volver a la obra de Beckett.
Parte del rodaje tuvo lugar dentro del centro penitenciario de Meaux-Chauconin-Neufmontiers, en Francia.
El actor explicó que entrar en el centro exigía dejar el móvil y pasar controles y puertas de seguridad.
Las clases y ensayos de Esperando a Godot se recrearon en estudio; los corredores, patios y otros espacios se filmaron en la prisión real.
En una entrevista, Courcol habló de jornadas de rodaje en la prisión con equipos de hasta 74 personas.
El director recordó que los internos se comunicaban con el equipo desde las ventanas mientras filmaban.
Para documentarse, el cineasta realizó un pequeño taller de vídeo en la prisión de Fleury-Mérogis.
Debían resultar creíbles como reclusos y también como principiantes que interpretan personajes de Beckett.
Courcol reunió al reparto exclusivamente para trabajar la obra antes de comenzar a grabar las escenas.
El actor había interpretado papeles en Esperando a Godot y pudo abordar un personaje distinto en la película.
Tras una proyección en la cárcel de Angulema, un interno preguntó si los supuestos presos cobraban por las giras teatrales.
La Academia de Cine Europeo distinguió El triunfo como European Comedy de 2020.
El Festival de Cannes incluyó Un triomphe en la selección oficial de aquel año, aunque la edición no se desarrolló como un festival presencial habitual.
RTVE informó de su estreno español en febrero de 2022, después de su producción en 2020 y lanzamiento francés en 2021.
Courcol habló con el protagonista de la historia real para comprender el proyecto y la huella que dejó en su vida.
Los exteriores y espacios comunes se filmaron en Meaux-Chauconin, centro penitenciario activo.
La representación teatral se rodó aparte para poder trabajar las interpretaciones.
Los intérpretes debían convencer tanto como presos como aficionados al teatro.
Courcol entró en prisión y realizó un taller para comprender la realidad que quería retratar.
A mediados de los ochenta, Jan Jönson convenció a internos de una prisión sueca para representar Esperando a Godot, de Samuel Beckett. El montaje, preparado tras muchos ensayos, alcanzó tal calidad que obtuvieron permiso para actuar fuera. Pero la función prevista en Gotemburgo fue cancelada porque los participantes se fugaron. Courcol conoció esta historia gracias al documental que le mostró el productor Marc Bordure. Aunque la película cambia el contexto y los personajes, conserva el núcleo de aquella experiencia real: un montaje teatral que parecía imposible y un final desconcertante.
La elección de Esperando a Godot tiene un sentido especial en el universo carcelario: esperar, repetir jornadas y preguntarse qué ocurrirá después. Courcol explicó que era precisamente el vínculo entre la obra y la vida de los internos lo que volvía extraordinaria la historia original. Esta ficha distingue el suceso real de la versión dramatizada en Francia.
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Ver curiosidadesEntrevistas con Emmanuel Courcol, declaraciones de Jan Jönson, material oficial de Cannes y dossier de producción. Diferenciamos los hechos históricos de las licencias narrativas. No se utiliza IMDb como fuente.
Revisión: 17 de octubre de 2026.