¡La persecución del helicóptero fue real!
Daniel Monzón filmó a bordo de una lancha perseguida por un helicóptero auténtico de la Policía Nacional; no se simuló con imágenes digitales.
Daniel Monzón viajó escondido entre fardos en una lancha a toda velocidad mientras un auténtico helicóptero de la Policía Nacional los perseguía de noche. La secuencia se rodó en el agua, no delante de una pantalla verde.
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Un joven del sur de España se introduce en el tráfico de hachís a través del Estrecho de Gibraltar, mientras la policía investiga una red criminal de mayor escala. El rodaje convirtió las lanchas, las costas y los helicópteros reales en protagonistas de la película.
Persecuciones auténticas, rodaje en el Estrecho, casting y secretos de producción.
Daniel Monzón filmó a bordo de una lancha perseguida por un helicóptero auténtico de la Policía Nacional; no se simuló con imágenes digitales.
Monzón viajó con botas de agua y chaleco salvavidas entre la falsa mercancía mientras grababan una persecución nocturna a toda velocidad.
Una crónica del rodaje describió la embarcación circulando a esa velocidad durante una de las secuencias de acción.
Luis Bardón, con 25 años de experiencia a los mandos del helicóptero, participó en la persecución cinematográfica.
Las jornadas en el mar, el viento y las salpicaduras provocaron episodios de hipotermia, fiebre y golpes entre miembros del equipo.
Monzón destacó que muchas de las maniobras marinas que vemos fueron ejecutadas realmente delante de la cámara.
Las persecuciones marítimas se rodaron en buena parte junto a la playa de Los Genoveses, más controlable que el Estrecho real.
La complejidad de las persecuciones obligó a coordinar hasta cuatro unidades rodando simultáneamente.
La producción recorrió escenarios de España, Marruecos, Gibraltar y las islas Canarias.
La filmación se planificó a lo largo de unas doce semanas, gran parte de ellas en exteriores.
La película requirió trabajar principalmente bajo condiciones meteorológicas reales y en espacios abiertos.
Según la complejidad de cada escena, los técnicos desplegados oscilaban aproximadamente entre 70 y 150.
La inversión permitió articular una producción de acción de gran escala para el cine español del momento.
Daniel Monzón vio una persecución grabada desde una lancha por un transportista de hachís y quedó fascinado por su potencia visual.
El director y el guionista recorrieron la zona investigando el contrabando y conversaron con personas de ambos lados de la ley.
El viaje de investigación atravesó Marruecos e incluyó encuentros en una región asociada al cultivo del cannabis.
Monzón sobrevoló la zona en helicópteros de vigilancia antes de recrear las persecuciones para la película.
El futuro protagonista acudió originalmente junto a un amigo a las pruebas y terminó siendo elegido para su debut.
Las responsables del casting organizaron una búsqueda extensa de intérpretes con raíces en la zona del Estrecho.
El director explicó que la crisis económica paralizó temporalmente el proyecto; aprovechó para ensayar con los jóvenes intérpretes.
Monzón preparó por separado a policías y jóvenes traficantes para mantener entre ambos grupos la distancia presente en la ficción.
Parte del reparto más joven convivió en un piso de estudiantes para conocerse mejor; Jesús Carroza recordó incluso el despertador de Castro.
Rodaron en la isla escenas de discoteca, carretera, almacenes y mar evitando que las localizaciones parecieran canarias.
En la playa de Santa Bárbara filmaron secuencias con todoterrenos de la Guardia Civil y un vehículo policial.
La canción 'Niño sin miedo', incluida en la película, unió a la cantante cordobesa con el intérprete argelino.
El compositor español creó la partitura del thriller, diferenciada de la canción original premiada.
Pese a la importancia de las acrobacias reales, la película también recibió reconocimiento por su trabajo de efectos.
El diseño y mezcla de persecuciones, motores, mar y disparos recibió el premio de la Academia.
El thriller obtuvo cuatro premios: producción, sonido, efectos especiales y canción original.
Según el registro oficial del ICAA, recaudó unos 16,2 millones de euros en salas españolas.
En una de las noches de rodaje, el propio director subió a la lancha utilizada para filmar la acción. Entre fardos de mercancía simulada, vestido con chaleco salvavidas y botas de agua, experimentó la persecución a toda velocidad, con un helicóptero auténtico sobrevolando el mar. Monzón explicó que las secuencias marítimas se hicieron físicamente, con cámaras en embarcaciones y aeronaves.
Daniel Monzón y Jorge Guerricaechevarría empezaron investigando vídeos de persecuciones. Una grabación subida a YouTube por un transportista de hachís terminó definiendo el punto de vista visual. Durante ocho meses entrevistaron a agentes y a personas vinculadas al contrabando para construir una historia de ficción basada en el funcionamiento real de aquellas rutas.
Jesús Castro llegó a las pruebas acompañando a un amigo y terminó convirtiéndose en el protagonista. Monzón decidió trabajar por separado con los jóvenes debutantes y los intérpretes de los policías. El director aprovechó incluso la paralización económica del proyecto para ensayar con los actores no profesionales y reforzar la autenticidad del relato.
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Leer curiosidades →Investigación basada en entrevistas originales de Daniel Monzón y Jesús Castro, crónicas realizadas durante el rodaje, registros oficiales del ICAA, Premios Goya y las productoras. Cuando se detallan distancias y velocidades, se atribuyen a las crónicas de producción; no se extrapolan a todas las secuencias. No se utiliza IMDb como fuente principal.
Revisión editorial: 27 de octubre de 2026.