¡La película se grabó prácticamente de un tirón!
La parte central de la película se desarrolla en un único plano secuencia que acompaña a Kaja durante los 72 minutos del ataque. No se recurrió al montaje habitual para aliviar la tensión.
Tras meses de ensayos, Erik Poppe intentó filmar una toma continua de 72 minutos cada día. El miércoles falló la comunicación con la cámara y la versión final salió de la grabación del jueves.
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Una joven llamada Kaja intenta sobrevivir y encontrar a su hermana durante el ataque terrorista ocurrido el 22 de julio de 2011 en Noruega. La película reconstruye la experiencia de las víctimas con personajes ficticios basados en testimonios reales y con un largo plano secuencia filmado en tiempo real.
Cómo se preparó el plano secuencia y qué decisiones se tomaron para tratar los hechos con respeto.
La parte central de la película se desarrolla en un único plano secuencia que acompaña a Kaja durante los 72 minutos del ataque. No se recurrió al montaje habitual para aliviar la tensión.
El equipo programó una toma completa cada día, de lunes a viernes, después de una larga fase de preparación.
Erik Poppe explicó que finalmente eligieron la toma realizada el jueves: la del miércoles se había interrumpido por problemas de comunicación.
En la jornada del miércoles el director perdió el contacto con la cámara, por lo que no pudieron completar aquella grabación como pretendían.
Después de una toma larga, el esfuerzo psicológico y físico agotaba al reparto y al equipo: como máximo hacían una toma completa diaria.
La película se grabó en una isla cercana; el lugar del ataque había cambiado con nuevas construcciones y no querían recrear el sufrimiento allí.
Poppe siguió el rodaje desde un granero mediante monitores y cámaras auxiliares ocultas, para no interferir en lo que registraba la cámara principal.
El equipo de dirección utilizó auriculares y pantallas para seguir la acción desde un lugar apartado de los actores.
Poppe relató que cinco supervivientes acompañaron el trabajo de filmación y ayudaron a mantener el relato atento a sus testimonios.
El director habló con más de cuarenta personas que habían vivido el ataque antes de plantear una reconstrucción desde el punto de vista de los jóvenes.
Poppe afirmó que si los supervivientes y sus representantes hubieran considerado equivocado el enfoque, no habría llevado adelante la película.
El equipo organizó proyecciones especiales antes del estreno para preparar a personas directamente afectadas por lo que verían en pantalla.
La protagonista es ficticia. Sus experiencias fueron construidas con testimonios reales, para evitar presentar la vivencia de una persona concreta como si se conociera por completo.
Andrea Berntzen tuvo que mantener una interpretación continua mientras la cámara avanzaba con ella por la isla durante toda la acción central.
Poppe explicó que el equipo de casting recorrió el país buscando a una actriz capaz de sostener la experiencia dramática.
Berntzen relató que primero envió una grabación de prueba y pasó por distintas fases antes de conocer todos los detalles del proyecto.
La actriz contó que durante las audiciones hubo intervención de una psiquiatra, dado el carácter delicado de la historia.
La aparente espontaneidad era el resultado de un guion fijado y ensayado: las improvisaciones habrían alterado los tiempos y encuentros del plano secuencia.
El director decidió que la duración de 72 minutos debía sentirse sin los descansos que permiten los cortes de montaje.
Poppe rechazó una banda sonora que sugiriese al espectador cuándo relajarse o emocionarse; buscaba una puesta en escena austera.
El equipo dispuso los efectos de sonido atendiendo al orden y la duración documentados del ataque.
Según Poppe, trabajaron con el número de disparos y la ubicación del atacante reconstruidos a partir de los testimonios e investigación.
El director cronometró desplazamientos y reprodujo recorridos para que el movimiento de los personajes se ajustara al tiempo real.
Los ensayos se realizaron escena a escena hasta poder ensamblar un recorrido completo sin interrupciones.
Poppe explicó que dedicaron semanas y meses a preparar el trabajo actoral, la coordinación y los tiempos del único plano.
La grabación continua se realizó con un grupo reducido en movimiento, que incluía al director de fotografía Martin Otterbeck y profesionales de luz y sonido.
La puesta en escena permanece con los jóvenes en vez de reconstruir la perspectiva o la biografía del autor de los atentados.
La película formó parte de la competición del Festival Internacional de Cine de Berlín, donde se debatió intensamente su enfoque.
El estreno comercial noruego llegó después de su presentación en Berlín, menos de siete años después de la tragedia de 2011.
22 de julio, de Paul Greengrass, es una producción distinta: aborda el ataque y sus consecuencias legales y políticas; la de Poppe se concentra en la vivencia de los jóvenes.
Tras un extenso periodo de ensayo, Poppe organizó cinco jornadas consecutivas para conseguir la larga secuencia central. La tensión física y emocional impedía intentar dos pasadas completas en un día. En la tercera jornada perdió la comunicación con el equipo de cámara; el director explicó que la toma del jueves fue la elegida para el montaje definitivo. Lo fundamental no era batir un récord técnico, sino hacer que el espectador experimentara el paso del tiempo sin los descansos del montaje convencional.
El equipo no filmó en el escenario original de la tragedia, sino en una isla cercana. El director entrevistó a más de cuarenta supervivientes, incorporó el apoyo de representantes de los afectados y pidió asesoramiento durante la preparación y el rodaje. La protagonista Kaja y los demás personajes se construyeron como ficción: no deben confundirse con una reproducción exacta de la vida de víctimas identificables.
Poppe optó por no añadir una banda sonora emocional y buscó reproducir con cuidado la secuencia de disparos. La cámara acompaña a una joven, no al asesino: se mantiene dentro de la incertidumbre que describieron numerosos supervivientes. La precisión reclamada por el cineasta se refiere a una reconstrucción basada en testimonios, no a una grabación documental de los hechos.
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Leer curiosidades →Información basada en entrevistas al director y a Andrea Berntzen, testimonios de producción y documentación educativa noruega. Se diferencian los sucesos históricos de las decisiones de ficción y puesta en escena. No se utiliza IMDb.
Revisión editorial: 21 de octubre de 2026.