600 policías alemanes interpretaron a soldados franceses
Para recrear el asalto, la producción contrató a unos 600 policías alemanes como figurantes. Cada uno debía caer en una zona determinada del campo, coordinado con explosiones simuladas.
Para rodar el asalto de Senderos de gloria, transformó un campo alemán en una tierra de nadie plagada de cráteres y explosiones. Algunos figurantes eran tan disciplinados que el director tuvo que enseñarles a parecer aterrorizados.
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En las trincheras de la Primera Guerra Mundial, una ofensiva imposible termina en un consejo de guerra contra tres soldados. Kirk Douglas encarna a Dax, un coronel que intenta defenderlos frente a una jerarquía militar más preocupada por el prestigio que por la vida humana. Stanley Kubrick construyó una de las grandes denuncias cinematográficas de la guerra.
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Un campo de batalla construido desde cero, una lucha por el final y la controversia europea de una película incómoda.
Para recrear el asalto, la producción contrató a unos 600 policías alemanes como figurantes. Cada uno debía caer en una zona determinada del campo, coordinado con explosiones simuladas.
Trabajadores alemanes transformaron hectáreas cercanas a Puchheim, al oeste de Múnich, en tierra de nadie: cráteres, lodo, alambre de espino y cargas explosivas cuidadosamente situadas.
Kubrick distribuyó seis cámaras a lo largo de la ofensiva para capturar simultáneamente movimientos y caídas. El despliegue era indispensable para una escena tan arriesgada y costosa de repetir.
Muchos policías tenían formación militar y se movían con demasiada confianza. Kubrick tuvo que pedirles una y otra vez que mostraran el pánico de soldados bajo fuego, en lugar de hacer demostraciones de valentía.
Según Turner Classic Movies, algunos extras saltaban dentro y fuera de cráteres situados cerca de explosivos de efectos especiales. El director insistió en que dejaran de asumir riesgos innecesarios.
La residencia de Schleißheim, cerca de Múnich, se convirtió en el majestuoso escenario de los oficiales franceses: un contraste visual deliberado con el fango del frente.
Aunque la acción transcurre en Francia durante la Primera Guerra Mundial, el rodaje se realizó íntegramente en Alemania Occidental, entre estudios y localizaciones bávaras.
La producción amplió las zanjas para que cupieran los movimientos de cámara. Aquello permitió los famosos travellings que siguen al general y después al coronel Dax.
Kubrick sigue a los mandos y a los soldados por pasillos de barro semejantes, pero la distancia de la cámara y los rostros a su alrededor revelan perspectivas radicalmente distintas de la guerra.
Humphrey Cobb publicó Paths of Glory en 1935. Su relato recogía el eco de un caso de militares franceses ejecutados injustamente tras un consejo de guerra.
El AFI recoge que Cobb se inspiró en una decisión de un tribunal militar francés que fue revocada después de ejecutados tres soldados; sus viudas recibieron una compensación simbólica.
Cuando el estudio compró inicialmente los derechos de la novela, temía ofender a Francia y propuso cambiar el ejército por el de la Rusia zarista. El proyecto no salió adelante entonces.
En 1956 adquirieron la posibilidad de adaptar la novela. La incorporación de Kirk Douglas fue determinante para que la producción obtuviera respaldo financiero.
Las estimaciones publicadas por TCM sitúan el coste en torno a 900.000–1.000.000 de dólares y el salario del protagonista entre 300.000 y 350.000: una porción enorme de la inversión.
Kirk Douglas escribió que Kubrick llegó a presentar una revisión donde las condenas se conmutaban. Douglas rechazó esa solución y defendió mantener el desenlace del libreto aprobado.
La Cinémathèque française señala relatos distintos sobre quién quiso suavizar el final: no existe una sola reconstrucción indiscutida de aquella disputa creativa.
La película se estrenó en Nueva York el 25 de diciembre de 1957. Un crítico del New York Times subrayó la ironía de lanzar un relato tan sombrío ese día.
Su retrato del alto mando francés provocó un fuerte conflicto político y de distribución. Según el AFI y la Cinémathèque française, no llegó a los cines franceses hasta marzo de 1975.
Las autoridades suizas la consideraron ofensiva hacia Francia. La documentación industrial recogida por el AFI fecha su llegada a las salas del país en 1978.
Las autoridades belgas condicionaron la distribución a un texto que aclarase que el caso narrado era excepcional y no representaba a todos los soldados franceses.
Según los registros del AFI, Francia presionó para excluir la película del festival de Berlín de 1958 y amenazó con retirarse del certamen.
El intérprete de uno de los soldados condenados cambiaba su actuación entre tomas. En la escena de la última comida no repetía sus gestos, lo que obligaba a reponer los alimentos.
Turner Classic Movies relata que Carey comía el pato asado de manera diferente en cada toma, arruinando la continuidad. Hacía falta preparar otro ejemplar para repetir la acción.
El protagonista criticó la interpretación imprevisible de Carey. Kubrick, según TCM, llegó a alentarlo en una toma sabiendo que irritaba a Douglas.
Christiane Harlan, acreditada como Susanne Christian, interpreta a la joven alemana que canta ante los soldados. Conoció a Kubrick en esta producción y luego se casaron.
La joven interpreta Der treue Husar (El fiel húsar). Su efecto emotivo contrasta con el lenguaje militar y transforma el cierre en una reflexión sobre la humanidad de los combatientes.
Paths of Glory toma su nombre de un verso de la Elegía escrita en un cementerio rural, de Thomas Gray, que recuerda que la gloria también conduce a la tumba.
A pesar de las fricciones de este rodaje, Kirk Douglas recurrió de nuevo al cineasta para dirigir Espartaco (1960), después de la salida de Anthony Mann.
El director de fotografía alemán creó con Kubrick el contraste entre la geometría ordenada de los palacios y las líneas irregulares del terreno devastado.
El montaje de Eva Kroll alterna panoramas del frente, movimientos prolongados y primeros planos para convertir la maquinaria militar en una experiencia opresiva.
Cuatro decisiones visuales y narrativas que multiplican su fuerza.
Los travellings hacen que el espectador avance junto a las tropas y obligan a experimentar el espacio como un laberinto sin salida.
El palacio de Schleißheim subraya la distancia entre las órdenes dictadas desde salones elegantes y las vidas sacrificadas en el barro.
Las caídas de los figurantes estaban coordinadas con zonas de efectos. Esa planificación permitió filmar el ataque desde distintos ángulos.
El rostro de Dax y el canto final expresan lo que no cabe en una defensa militar formal: la humanidad de quienes reciben las órdenes.
Cerca de Puchheim, al oeste de Múnich, el equipo de Kirk Douglas convirtió terrenos agrícolas en un frente destrozado por los proyectiles: excavó cráteres, añadió barro, colocó alambradas e instaló explosivos para las tomas del ataque. Se contrataron alrededor de 600 policías alemanes como soldados franceses. Como tenían formación militar, muchos avanzaban con una seguridad poco apropiada para hombres que se enfrentaban a una misión casi imposible. Kubrick tuvo que recordarles reiteradamente que mostrasen miedo y evitaran arriesgarse cerca de las cargas. Seis cámaras captaron la ofensiva. El resultado hace que la secuencia parezca documental, aunque fue meticulosamente organizada.
El horror de Senderos de gloria no está solo en la batalla. También vive en los pasillos impecables, las decisiones burocráticas y la facilidad con que el poder convierte personas en ejemplos. El contraste entre el juicio y la última canción da a la película una fuerza que no depende de conocer de antemano su contexto.
Dos películas de guerra y conciencia que forman parte de CineCurioso.

Otro retrato del ejército y la destrucción psicológica de la guerra firmado por Kubrick.
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Una mirada a las órdenes, los conflictos y las contradicciones dentro de la tropa.
Leer curiosidadesCuriosidades contrastadas con el American Film Institute, Turner Classic Movies y la Cinémathèque française. No se han utilizado listas de IMDb como fuente editorial.
Metodología: se presentan las declaraciones de Kirk Douglas como testimonios atribuidos y se señala que existen discrepancias sobre el final. Los hechos históricos que inspiraron la novela no se confunden con una reconstrucción literal. Última revisión: 13 de octubre de 2026.