¡Seis horas para copiar los tatuajes!
Jean Franco Sánchez, quien interpreta al Farfán adulto, debía permanecer inmóvil hasta seis horas por sesión mientras reproducían temporalmente los tatuajes del futbolista.
Jean Franco Sánchez no solo se cortó las rastas y ganó peso para interpretar al futbolista. En cada sesión de caracterización necesitaban hasta seis horas para reproducir los tatuajes de la Foquita. Y los actores más jóvenes entrenaron durante cuatro meses para dominar el balón.
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La infancia de Jefferson Farfán en Villa El Salvador, los entrenadores que marcaron su carrera y el sueño de llevar a Perú de vuelta a un Mundial protagonizan esta película biográfica rodada en los barrios que conoció el futbolista.
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El casting de tres Farfán, el entrenamiento y las historias ocultas tras la producción.
Jean Franco Sánchez, quien interpreta al Farfán adulto, debía permanecer inmóvil hasta seis horas por sesión mientras reproducían temporalmente los tatuajes del futbolista.
Para lograr el aspecto del delantero, Jean Franco Sánchez aceptó cambiar radicalmente su peinado.
El actor adulto aumentó alrededor de cinco kilos como parte de su transformación física.
Los aspirantes tenían que grabarse interpretando una escena y enviar su audición digitalmente.
Ray del Castillo interpreta la adolescencia, Rey del Castillo la niñez y Jean Franco Sánchez la etapa adulta.
Cuando Ray impresionó a los productores, su madre les informó de que tenía otro hijo, Rey, de ocho años, que adoraba el fútbol.
Antes de esta película, Ray del Castillo había trabajado en Guerrero (2016) como un personaje vinculado a la familia del futbolista.
Los hermanos Ray y Rey recibieron preparación intensiva para dominar las acciones deportivas que debían interpretar.
Rafael Farfán, exfutbolista y familiar de Jefferson, preparó a los dos intérpretes infantiles.
Según La República, la víspera de filmar acciones como goles de cabeza o bicicletas, los hermanos repetían los movimientos.
El equipo contó que Ray y el protagonista adulto carecían de una experiencia futbolística comparable a la de Rey.
El rodaje transcurrió entre julio y agosto de 2019, un año antes de que el estreno se viera afectado por la pandemia.
Villa El Salvador fue una de las principales localizaciones del rodaje para reconstruir su infancia.
El municipio de Lima donde vivían los dos hermanos del Castillo formó parte de la ruta de localizaciones.
El distrito ligado a Alianza Lima también acogió escenas durante las siete semanas de filmación.
La producción entrevistó a Jaime Duarte y César “Chalaca” Gonzales para documentar etapas deportivas del jugador.
Raúl González aparece como una figura clave; los creadores lo consideraron imprescindible para contar la trayectoria del delantero.
Charo Guadalupe fue presentada por el equipo como otra de las tres personas fundamentales en la biografía narrada.
La película da un papel importante al formador de Deportivo Municipal, interpretado por Ramón García.
Los productores explicaron que eligieron un guionista extranjero para evitar el enfoque de los rumores mediáticos sobre el futbolista.
Para ilustrar etapas en PSV, Schalke 04 y Al-Jazira se utilizaron planos cerrados, drones y pantallas de croma.
La República relató que los productores tardaron aproximadamente un año en lograr que Jefferson Farfán aceptara el proyecto.
Primero se anunció como J. F. La Foquita, antes de adoptar el título definitivo El 10 de la calle.
La conocida cantante peruana interpreta a Peregrina, abuela del protagonista dentro de la ficción.
La película llegó a los cines peruanos meses antes de las restricciones por COVID-19.
La distribución comunicó una asistencia aproximada de 50.000 personas durante su primera jornada.
Se incorporó a Netflix en Perú en junio de 2020, después de que la pandemia alterara la exhibición en cines.
La película recorre la carrera del futbolista hasta la clasificación peruana para Rusia 2018.
El montaje debía conectar el niño, el adolescente y el futbolista profesional como una misma persona.
Los hermanos entrenaron con un futbolista de la propia familia del delantero.
El maquillaje del protagonista adulto exigía horas de paciencia.
El equipo usó localizaciones reales para reconstruir los barrios donde comenzó la historia.
Cuando Jean Franco Sánchez fue elegido para encarnar a Jefferson Farfán en la etapa adulta, el parecido físico era solo el principio. Se cortó las rastas, ganó cerca de cinco kilos y cada vez que tocaba mostrar los brazos tatuados tenía que someterse a largas sesiones de caracterización. Según el reportaje de La República publicado antes del estreno, el proceso de copiar los tatuajes podía durar seis horas. Mientras tanto, los hermanos Ray y Rey del Castillo preparaban sus movimientos deportivos con Rafael Farfán, tío del futbolista. El director quería que la transformación en pantalla resultara creíble tanto fuera como dentro del campo.
La película recrea hechos documentados de la trayectoria deportiva de Farfán y se apoya en testimonios de exentrenadores, pero no es un documental. Algunos diálogos, escenas de transición y situaciones se organizan con las necesidades narrativas de una película de ficción. El equipo reconoció expresamente esa diferencia: su objetivo era acercarse a los hechos sin confundir la producción con un registro histórico exhaustivo.
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Revisión editorial: 17 de octubre de 2026.