Una película soviética dirigida por un japonés
Akira Kurosawa aceptó la invitación de Mosfilm para rodar en la Unión Soviética. Es su único largometraje en una lengua distinta del japonés, un proyecto excepcional en su filmografía.
Para filmar Dersu Uzala, el director japonés se adentró en la taiga soviética con pesadas cámaras de 70 mm. El calor, los insectos, la nieve y el frío extremo convirtieron la producción en otra historia de supervivencia.
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Un explorador ruso conoce a un cazador que sabe interpretar cada señal del bosque siberiano. De ese encuentro nace una amistad atravesada por la naturaleza, el paso del tiempo y dos formas de entender el mundo. El rodaje fue casi tan duro como la historia que cuenta.
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La expedición cinematográfica de Kurosawa, los problemas con los animales y la tecnología de 70 mm, y el sorprendente funcionamiento del cine soviético.
Akira Kurosawa aceptó la invitación de Mosfilm para rodar en la Unión Soviética. Es su único largometraje en una lengua distinta del japonés, un proyecto excepcional en su filmografía.
El equipo trabajó en el Extremo Oriente ruso y trasladó material a territorios aislados. El bosque, los ríos y el frío que aparecen en pantalla eran también obstáculos diarios de producción.
Los relatos de la colaboradora Teruyo Nogami describen el invierno siberiano como una pesadilla para el equipo, tanto para actuar como para transportar la maquinaria.
El formato soviético Sovscope 70 exigía equipos grandes y película poco sensible. Nogami contó que podían fallar las cámaras y sufrir el material tanto con el frío como con el calor.
Tras la mala recepción de Dodes'ka-den y su salida del proyecto Tora! Tora! Tora!, Kurosawa pasó una etapa personal y profesional durísima. Mosfilm le brindó una oportunidad decisiva.
Vladímir Arséniev narró sus expediciones por el Extremo Oriente de Rusia y su encuentro con el cazador Dersú. La película transforma ese testimonio en una historia de amistad y supervivencia.
El cazador y guía que da nombre a la película figura en los relatos de Arséniev. La película recrea esa relación, aunque no todas sus escenas deben interpretarse como reconstrucciones exactas.
Las exploraciones de Arséniev en los territorios de Ussuri proporcionan el marco histórico para la amistad entre el oficial ruso y su guía indígena.
El actor soviético de origen tuvano dio al protagonista una presencia reservada y naturalista. Su interpretación transmite conocimientos del bosque sin convertirlo en una caricatura.
El actor da vida al explorador ruso, contrapunto de Dersú: hombre instruido, capaz de cartografiar un territorio que su amigo comprende de una forma radicalmente distinta.
El proyecto combinó profesionales soviéticos y japoneses. La convivencia obligó a coordinar formas de trabajo, idiomas, material técnico y necesidades de una gran expedición.
Kurosawa eligió un soporte panorámico excepcional dentro de su carrera. Los paisajes no funcionan solo como fondo, sino como parte del lenguaje dramático.
Según las memorias de Nogami, en la filmación trabajaban alrededor de cinco japoneses junto a unos setenta profesionales soviéticos y personal adicional de apoyo.
Antes de la nieve llegaron el calor, los mosquitos y las garrapatas. El rodaje atravesó estaciones muy distintas mientras el equipo permanecía lejos de las grandes ciudades.
La producción avanzó durante 1974 y continuó en 1975. La planificación dependía de transportes largos y ventanas meteorológicas difíciles de controlar.
Kurosawa y sus colaboradores pasaron por Jabárovsk y continuaron hasta la zona de Arséniev, una travesía que ilustra la distancia real entre Mosfilm y los parajes elegidos.
El equipo intentó rodar con un tigre salvaje, pero dirigir sus movimientos resultó inviable. Se recurrió más adelante a un animal de circo para completar el material.
Según el relato de Nogami, se llevó una hélice y un motor para generar ráfagas en una escena. El frío complicó tanto el arranque que el plan tuvo que abandonarse.
Kurosawa quería cubrir árboles con hielo para conseguir una atmósfera nocturna. La temperatura convirtió la propia preparación del efecto en un problema.
Cuando hacía falta intensificar una nevada, el equipo lanzó nieve acumulada frente a ventiladores. La película mezcló fenómenos naturales y recursos manuales.
El cineasta japonés colaboró con el escritor soviético en una adaptación que debía convertir material literario de expediciones en un relato cinematográfico continuo.
El productor japonés Yoichi Matsue recordó que el sistema soviético limitaba la cantidad de película virgen utilizada. La duración de una escena en el guion podía condicionar cuánta película se autorizaba.
Matsue contó que, para la escena de la muerte y entierro, se sugirió usar un maniquí. Consiguió que Maksim Munzuk estuviera disponible cinco días y pudiera rodarse con el actor.
Matsue describió una escena de unos diez segundos de Jabárovsk que incluía cerca de mil personas. La cuota de negativo obligó a buscar una justificación formal para rodarla.
La partitura corresponde al compositor soviético Isaak Schwartz. Su tono contenido acompaña el contraste entre la belleza del entorno y el destino de los personajes.
Asakazu Nakai trabajó junto a Yuri Gantman y Fiódor Dobronrávov, un equipo de fotografía internacional para captar la escala del paisaje.
Las dificultades meteorológicas y logísticas obligaron a completar parte del trabajo lejos de la taiga. La película se terminó tras regresar del Extremo Oriente.
En la ceremonia de 1976, Dersu Uzala ganó el premio a mejor película en lengua extranjera, representando a la Unión Soviética.
En 1975 recibió el gran premio del Festival Internacional de Cine de Moscú y reconocimiento de la crítica internacional.
Ya existía una película soviética de 1961 dirigida por Agasi Babayán. Kurosawa ofreció una versión diferente, centrada en la experiencia humana del explorador y el guía.
Cuatro claves adicionales sobre una producción irrepetible.
Las copias originales se exhibieron en Sovscope 70. El formato permite distinguir a las personas como pequeñas figuras dentro de bosques, horizontes y montañas.
El hielo, el viento y la vegetación condicionan decisiones vitales de los personajes. Son desafíos narrativos, no solo atractivos fotográficos.
El método de producción de Mosfilm exigía permisos y límites de negativo distintos de los habituales para el pequeño equipo japonés.
La ficha de Mosfilm indica 137 minutos para su versión, mientras el BFI cataloga otras copias de unos 141–142 minutos: la duración depende de la edición.
Porque muestra que la naturaleza no es un enemigo simple: puede proteger y destruir, dependiendo de cuánto se la entienda. Kurosawa convierte la amistad entre Dersú y Arséniev en una reflexión sobre la civilización, la memoria y la fragilidad de la vida.
En el Extremo Oriente ruso, Kurosawa afrontó temperaturas extremas con equipos Sovscope 70 muy pesados. La película virgen tenía una sensibilidad baja, las cámaras podían detenerse por el frío y el equipo debía improvisar efectos físicos. Durante una escena, el agua usada para formar carámbanos se congeló dentro de la manguera; en otra, un motor de avión destinado a simular viento no arrancó. Estas historias, recordadas por su colaboradora Teruyo Nogami, ayudan a entender por qué las imágenes de la taiga transmiten una sensación de dificultad tan real.
Dos historias de supervivencia y relación con la naturaleza dentro de CineCurioso.

La búsqueda de libertad en la naturaleza y los límites de la autosuficiencia.
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Otro rodaje que llevó al equipo a enfrentarse al frío y a paisajes extremos.
Leer curiosidadesDatos elaborados a partir de testimonios de producción, documentación de Mosfilm, materiales del British Film Institute y la Japan Foundation. Se diferencian los hechos históricos de las decisiones de adaptación.
Metodología: los relatos técnicos extremos atribuidos a Teruyo Nogami se presentan como testimonios; los créditos y los premios se verifican en catálogos institucionales. Sin listas de IMDb. Última revisión: 13 de octubre de 2026.